La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha publicado su informe “Tendencia sociales y del empleo 2026”, en el que advierte que, pese a que el mercado laboral global muestra una estabilidad aparente, esta es frágil y esconde un deterioro continuo en las condiciones reales de trabajo. La falta de avances afecta de manera desproporcionada a mujeres y jóvenes, dos grupos cuya inserción laboral continúa marcada por desigualdades estructurales.
El informe advierte que cerca de 300 millones de personas trabajadoras continúan viviendo en pobreza extrema, con ingresos inferiores a 3 dólares al día. Al mismo tiempo, 2.100 millones de personas seguirán empleadas en la informalidad en 2026, sin acceso a derechos laborales básicos, protección social o estabilidad.
Por otro lado, las mujeres continúan teniendo menores probabilidades de acceder a un empleo y se concentran en trabajos más precarios o informales. Las brechas de género se mantienen tanto en acceso al empleo como en calidad del mismo.
Las personas jóvenes, por su parte, continúan enfrentándose a mayores tasas de desempleo (que en 2025 alcanzaron el 12,4 %) y a una creciente precarización. Esta falta de oportunidades dificulta la transición hacia la vida adulta y agrava la desigualdad intergeneracional.
La OIT advierte que, sin políticas sólidas de redistribución y protección social, la automatización y la digitalización acelerada podrían profundizar aún más las brechas existentes, especialmente para las mujeres que trabajan en sectores altamente expuestos a la sustitución tecnológica y jóvenes con nivel educativo avanzado.
Puedes consultar el resumen ejecutivo del informe en este enlace.